Empezar tu emprendimiento: preguntas que debes hacerte

Por Luisa Rodríguez para Poliverso, Enero 15, 2019

Soñar con tu propia empresa se vale, y para lograrlo, tus pies deben estar bien puestos sobre la tierra. Es cierto que para emprender vas a necesitar llevar dentro pasión y ganas por tus propias ideas, pero esto es apenas un primer paso de muchos más que tendrás que dar. En ciertos casos, necesitarás detenerte y evaluar para poder seguir hacia tus objetivos; así que si estás más que convencido que lo tuyo es crear empresa y estás a punto de comenzar a darle forma a tus iniciativas, estas preguntas pueden ayudarte a darles una dirección.
 
Soñar con tu propia empresa se vale
 
¿Me veo a mí mismo desarrollando este proyecto?
 
Puede sonar básico, pero al priorizar las razones por las que estamos creando nuestra empresa ponemos en primer nivel la generación de ingresos, lo cual está bien y siempre será necesario analizar el mercado alrededor de nuestra idea de negocio; sin embargo, es fundamental equilibrar la balanza y tener presente que el proyecto que construyamos será en el que nos mantengamos en constante investigación y análisis. Así, podremos construir sobre la base de nuestros conocimientos, la asesoría que recibamos y un profundo gusto por el eje de nuestra futura empresa.
 
La clave estará en que estés consciente de que vas a dedicarle tu concentración, la mayor parte del tiempo, a consolidar este proyecto y que realmente te ves haciendo esto cada día. Por eso es mejor construir una empresa que se relacione con temas y actividades que te apasionen y que te ayuden a mantenerte activo y fuerte en tu decisión de emprender. Expertos en emprendimiento lo comparan con una carrera de resistencia, y en ella tendrás que pasar muchas pruebas usando tus habilidades y conocimientos permanentemente.
 
Mientras puedas, evalúa si te ves a futuro en continua construcción de tu empresa y en aprendizaje permanente no solo sobre tu idea de negocio, sino del mercado, el entorno, los cambios en las necesidades de las personas frente a tu producto o servicio, la nueva reglamentación de la región y del país, entre otros temas. Si definitivamente te interesa y quieres ponerle toda tu energía, habrás dado un paso más.
 
¿Mi idea de negocio realmente soluciona una necesidad?
 
Pregunta, analiza y vuelve a preguntar, busca maneras de responderte esta pregunta cada vez que sea posible y si tu conclusión logra tener argumentos sólidos, sigue avanzando, de lo contrario esta es tu primera oportunidad para innovar y buscar cómo tu proyecto puede ayudar a suplir una necesidad de forma original. Puedes hacer uso de herramientas como Lean Startup, una metodología creada por Eric Ries que es utilizada para analizar la viabilidad de tu negocio, o el “Producto Mínimo Viable” (PMV), una estrategia para probar tu producto con algunos clientes y evidenciar con su ayuda qué tan necesario es para el mercado.
 
Con esta última estrategia, podrás comenzar a perfilar y segmentar a tus futuros clientes, comprobar directamente con ellos si realmente están interesados en tu producto o si descuidaste alguna característica esencial que necesitas agregarle. También podrás conocer más de cerca a tu competencia, definir la propuesta de valor de tu producto y cuánto estarían dispuestos a pagar por él.
 
Construye una empresa que se relacione con temas y actividades que te apasionen
 
¿Estoy preparado para enfrentar problemas?
 
Para crear y mantener a flote tu emprendimiento, necesitas fortalecer tu capacidad para resolver diversos tipos de problemas e incluso anticiparte a ellos y verlos como retos con varias vías de solución, para lograrlo, nutrirte de otras experiencias y estar en constante estado de aprendizaje es clave. Dialoga con otros emprendedores, escucha sus historias y amplía tus conocimientos con el día a día de otros.
 
Una opción de preparación es entrenarte observando al máximo tu proyecto de empresa, su futuro funcionamiento interno, los movimientos de la economía que te puedan afectar, y utilizar algunas herramientas como matrices de riesgo, listas de chequeo, análisis o diagramas que te permitan analizar en qué momentos podrían presentarse problemas y qué opciones de solución podrías desarrollar, así, cuando llegue el momento de hacer frente a cualquier situación inusual podrás recurrir a tus análisis previos. 
 
¿Comenzaré con el equipo de trabajo adecuado?
 
Para muchas empresas el comienzo es de una o de dos personas, sin embargo, asegúrate de no solo tener de trabajar de manera sincronizada con quienes estés creando tu empresa, además, asegúrate que los equipos de proveedores u otras conexiones que requieras tengan el compromiso y la capacidad para solventar tus necesidades de forma apropiada.
 
Piensa en cómo es el equipo de trabajo, cuáles son sus capacidades y cómo puede aportar a los objetivos de la empresa, impulsar la creatividad y fortalecer los lazos entre todos será una de las claves para avanzar hacia los objetivos que se hayan propuesto.
 
Andrés Oppenheimer en su libro “Crear o morir” relató una entrevista realizada al economista Richard Florida, en la que estaban hablando sobre cómo generar un ambiente de innovación para los profesionales emprendedores, a lo que Florida citó al músico y creador de la banda White Stripes, Jack White, cuando decía que “el resultado de un proceso constante de combinación y recombinación. Tú fracasas y buscas una nueva combinación, el éxito es la habilidad de encontrar un nuevo miembro de tu equipo que te ayude a llegar donde quieres”.
 
Si has resuelto parte de estas preguntas y has comenzado a darle forma a tu proyecto de empresa, adelante, confía en tus conocimientos y ten presente que los problemas son solo nuevas experiencias para fortalecerte como empresario y llegar a tus objetivos. Sin duda tendrás que convertirte en un experto sobre el mercado al que quieres llevar tu negocio y aprender a moverte allí como pez en el agua, y eso lo podrás aprender mientras te lances, confíes y sigas construyendo habilidades.

Publicado en: Poliverso

Tagged: Vida profesional, Emprendimiento

Quizá también te interese