XVIII Fiesta de la Palabra en el Poli: Un día para leer con todos los sentidos
Hace 3 horas
En el Poli, las palabras no se quedan en las páginas. Se escuchan, se interpretan y, sobre todo, se viven. Así se sintió el pasado 15 de abril de 2026 durante una nueva edición de la Fiesta de la Palabra, un encuentro organizado por el SISNAB que reunió a estudiantes y colaboradores en torno al poder del lenguaje.
Desde el inicio de la jornada, el ambiente invitó a participar. No era un evento para quedarse como espectador, sino para entrar en juego. En espacios como “Voces en drama”, por ejemplo, muchos se animaron a usar su voz para contar historias desde la emoción. En “Duelo de Mentes: Q-bitz”, la concentración y la rapidez marcaron el ritmo, mientras que “Literatura 360°” permitió sumergirse en relatos de una forma distinta, casi como si se estuviera dentro de ellos.
También hubo momentos para explorar la lectura desde otros lenguajes. En “Partitura literaria”, las palabras se mezclaron con sonidos, y en “Twister literario”, el cuerpo se convirtió en una forma de interpretar historias. Fue una manera diferente, y muy divertida, de acercarse a los textos.
Uno de los espacios que más gusto entre los asistentes fue “Pintar emociones”. Allí, cada lectura se transformó en color, trazos y formas. Más que entender un texto, se trató de sentirlo. A esto se sumaron otros momentos de reflexión, como “La pérdida en collage”, y actividades más dinámicas como el concurso de vocabulario, donde jugar con las palabras fue lo más importante.
Quienes participaron no solo asistieron a un evento, sino que se llevaron una experiencia. Así lo contaron algunos de sus protagonistas:

Luna Vargas

Sofía Sánchez
Para el equipo organizador, estos espacios siguen siendo fundamentales. No solo promueven la lectura, también fortalecen la creatividad, la expresión y la conexión entre las personas. Así lo expresó Leonel Valencia, funcionario de la biblioteca:

Leonel Valencia
Al final del día, la sensación fue clara: en medio del ritmo acelerado de lo cotidiano, detenerse a leer, y a sentir lo que se lee, sigue siendo necesario. El SISNAB volvió a demostrar que es mucho más que un lugar de consulta: es un espacio vivo, donde las palabras encuentran nuevas formas de conectar.