Así se transforman las Donaciones Poli en nuevas oportunidades para impactar vidas de manera positiva
Hace 23 horas
A través de Huella Grancolombiana (ver aquí), desde hace más de cuatro años, trabajamos de la mano con la Fundación Naciendo de Nuevo (ver aquí), entregando mobiliario como sillas, mesas, armarios y tableros que siguen en buen estado, pero que ya cumplieron su ciclo dentro de la Institución. Y lo bonito de este proceso es ver cómo esos objetos encuentran una segunda vida.
El pasado 20 de marzo, Martha Elena Jiménez y Dennise Nayibe Beltrán, en representación del Poli y Huella Grancolombiana, visitaron la fundación. Allí pudieron ver, de cerca, cómo cada donación se ha convertido en algo mucho más grande: oportunidades reales para mujeres y niños.
Ver cómo las donaciones del Poli cobran un nuevo sentido, es lo más inspirador. Los tableros, por ejemplo, hoy son mesas de corte en el taller de costura donde varias mujeres impulsan sus emprendimientos. Las sillas, mesas y armarios ahora hacen parte de salones de estudio donde niños y niñas aprenden, sueñan y construyen su futuro.
Nada se desperdicia. Todo se transforma
Detrás de este proceso está Gloria Vergara, directora y cofundadora de la fundación, quien ha liderado la organización y adaptación de cada recurso, asegurándose de que cada elemento donado se convierta en una herramienta para el aprendizaje, el desarrollo social y el cuidado del entorno.
Esta alianza nos recuerda que donar no es solo entregar objetos: es abrir puertas, crear espacios y acompañar procesos de vida. Porque cuando algo deja de ser útil para unos, puede convertirse en el comienzo de algo muy importante para otros.
Descubre aquí cómo estos recursos se han transformado en oportunidades
Un nuevo comienzo para muchas historias
La Fundación Naciendo de Nuevo lleva más de ocho años acompañando a mujeres en la construcción de sus proyectos de vida. Más de 250 han pasado por sus procesos, donde no solo fortalecen sus emprendimientos, sino también su confianza y amor propio.
Además, con el proyecto “Encontrando mis partituras”, la fundación apoya a niños en sus tareas escolares mientras fomenta habilidades como el pensamiento crítico, la empatía y la resiliencia. Un espacio donde aprender también significa crecer como personas.