Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia

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Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, contamos las experiencias de tres docente Poli cuyo trabajo y compromiso con la investigación inspiran a nuevas generaciones de estudiantes y futuros investigadores.

En su rol como líderes de semilleros de investigación acompañan a estudiantes a desarrollar sus habilidades de pensamiento crítico confrontando la incertidumbre e involucrándolos en procesos de investigación.

Para hacer visibles esas perspectivas, las hemos invitado a responder un cuestionario para reflexionar sobre sus motivaciones, los retos que han enfrentado y lo que más las motiva para ser investigadoras hoy. 

Conoce sus respuestas a continuación.
 


Doria Constanza Liscano Rivera

Líder Semillero “Comunicación y prácticas digitales”
Grupo de Investigación: Comunicación Estatégica y Creativa

Doria Constanza Liscano Rivera



¿Cuál es la dificultad más grande que has tenido que enfrentar en tu rol como investigadora?

R:La dificultad más grande ha sido enfrentarme a los sesgos arraigados en los discursos que analizamos. Como periodista e investigadora de género, constantemente me encuentro con la contradicción entre lo que decimos que creemos y lo que realmente perpetuamos en nuestras prácticas comunicativas. 

He tenido que aprender a nombrar esos prejuicios en espacios académicos y profesionales donde incomodan, cuando cuestionamos esas narrativas significa desafiar estructuras de poder y algo muy personal y complejo es reconocer mis propios sesgos en el proceso. La investigación exige tanto humildad intelectual como rigor metodológico.

¿Qué es lo que más te gusta de acompañar e inspirar estudiantes?

R: Lo que más disfruto es ver ese momento de revelación cuando mis estudiantes empiezan a leer críticamente, cuando se sorprenden con realidades crudas que descubren por ellos mismos y deben realizar sus propios duelos intelectuales. 

Cuando un estudiante comienza a crear narrativas diferentes y se da cuenta de que su voz importa. En el semillero hemos construido un espacio donde todas las preguntas son bienvenidas, donde equivocarse hace parte del aprendizaje. 

Cada vez que veo a un estudiante defender sus ideas con argumentos o proponer un proyecto que los desafía en todas sus esferas, me siento muy orgullosa y siento que allí estamos sembrando.

¿Qué es lo más difícil de investigar que nadie te dice?

R: Nadie te dice que investigar significa confrontar constantemente la brecha entre el discurso y la práctica. Descubres que muchas personas e instituciones que se proclaman inclusivas reproducen los mismos estereotipos que dicen combatir. Que debes verificar una y otra vez cómo los sesgos se disfrazan de objetividad en la sociedad y en los medios. Lo más difícil es que a veces te descubres repitiendo esos patrones que criticas. 

La investigación exige una autocrítica permanente que emocionalmente es agotadora. También nadie te prepara para la soledad de sostener conversaciones incómodas, de señalar lo que otros prefieren no ver u oir, pero justo en esa incomodidad está el poder transformador de lo que hacemos como investigadoras.

¿Qué consejo le dirías a tus estudiantes mujeres que quieran iniciar su ruta como investigadoras?

R: Primero que se arriesguen a hacerlo, que crean en ustedes y en sus capacidades, aunque sean criticadas. 

Segundo que confíen en su intuición crítica: si algo les genera ruido al leer un medio, al analizar un discurso, al observar una práctica, probablemente hay algo que vale la pena investigar. 

Tercero, no esperen el permiso de nadie para hacer las preguntas difíciles, busquen comunidad, encuentren a otras mujeres que también están cuestionando, investigando e incomodando. 

Por último, no necesitan ser perfectas para aportar. Sus perspectivas, sus preguntas, sus análisis son valiosos exactamente como son. Cada investigación que inicien, cada discurso que deconstruyan, está abriendo un camino para las que vienen detrás. La sociedad necesita urgentemente sus voces, su rigurosidad, su valentía. Ocupen ese espacio sin disculparse.

He tenido que aprender a nombrar esos prejuicios en espacios académicos y profesionales donde incomodan, cuando cuestionamos esas narrativas significa desafiar estructuras de poder y algo muy personal y complejo es reconocer mis propios sesgos en el proceso

Andrea Carolina Sánchez Díaz

Líder Semillero “Electroquímica e Innovación Ambiental”
Grupo de Investigación CITIC

Andrea Carolina Sanchez


¿Cuál es la dificultad más grande que has tenido que enfrentar en tu rol como investigadora?

R: La falta de tiempo. Cada día surgen nuevos temas de interés para investigar, además surgen nuevas herramientas tecnológicas que ayudan mucho el proceso de investigación pero no hay tanto tiempo para abordar todo lo que uno quisiera.

¿Qué es lo que más te gusta de acompañar e inspirar estudiantes?

R: Me motiva potenciar a los estudiantes, inspirarlos y que conozcan los beneficios de investigar, que aunque no es fácil, también se disfruta, se conocen personas, lugares, espacios y que el conocimiento es infinito. Seguramente lo que se siembra en los estudiantes dará su fruto a su tiempo y tendrá un impacto en la sociedad.

¿Qué es lo más difícil de investigar que nadie te dice?

R: Que la investigación es un camino que nunca termina y puede ser abrumador. 
 

¿Qué consejo le dirías a tus estudiantes mujeres que quieran iniciar su ruta como investigadoras?

R: Lo importante es iniciar. La curiosidad y el deseo de aprender llevan a la investigación, aveces se tiene temor porque no se sabe hasta donde se puede llegar, o que se puede lograr. Y eso no debe ser así, se debe comenzar con lo que se tiene y esperar que el mismo camino lo va llevando a uno. Nunca se sabe hasta donde se llega, sin embargo en cada paso hay gran provecho.

 

Seguramente lo que se siembra en los estudiantes dará su fruto a su tiempo y tendrá un impacto en la sociedad.

Maria Eugenia Morales Sierra


Líder Semillero “Gestión Empresarial y Prospectiva”
Grupo de Investigación GACS

Maria Eugenia Morales

¿Cuál es la dificultad más grande que has tenido que enfrentar en tu rol como investigadora?

R: Ser docente investigadora supone asumir múltiples retos simultáneamente: delimitar el alcance de un proyecto cuando hay tantas necesidades, aprender y aplicar nuevas metodologías, mantenerse al día con tecnologías emergentes, dominar otros idiomas, tejer redes de colaboración, comprender los tecnicismos de la publicación científica y, además, gestionar recursos que permitan participar en escenarios académicos. A pesar de estas dificultades, cada paso se convierte en un recordatorio de que las mujeres en la ciencia avanzamos con pasión, convicción y un profundo deseo de transformar realidades. Ese compromiso nos impulsa a seguir, aun en los momentos más complejos.

¿Qué es lo que más te gusta de acompañar e inspirar estudiantes?

R: Me inspira poder mostrarles que existen otros caminos para comprender y solucionar problemas reales de las comunidades utilizando el método científico. Me encanta despertar su curiosidad, cultivar su confianza y recordarles que siempre hay razones para tener esperanza en la sociedad.

Acompañarles significa abrir ventanas hacia nuevas posibilidades: explorar otras alternativas de empleabilidad, descubrir campos de acción poco conocidos, conectar con colegas en cualquier lugar del mundo, aprender de otras culturas, construir amistades duraderas e incluso viajar.

Lo más valioso es ayudarles a construir un proyecto de vida a partir de la investigación. Guiarles para que entiendan que su tiempo, bien usado, alcanza para soñar, planear y lograr más de lo que imaginan.

¿Qué es lo más difícil de investigar que nadie te dice?

R: Nadie te cuenta todo el tiempo que demanda la investigación: los formalismos, la rigurosidad constante y la responsabilidad de conseguir aliados y recursos para avanzar en nuevas fases del proyecto. Tampoco te dicen que a veces no podrás responder con la rapidez que exigen ciertos sectores, como las empresas. Investigar implica paciencia, persistencia y un profundo sentido de responsabilidad.

¿Qué consejo le darías a tus estudiantes mujeres que quieran iniciar su ruta como investigadoras?

R: Les diría que sean observadoras de su territorio, que escuchen los problemas y sueños de su comunidad. Que comprendan que un mundo mejor se construye cuando una decide dar la milla extra para que las cosas pasen. Que no dejen de soñar, que se atrevan a aprender algo nuevo siempre y, sobre todo, que nunca pierdan la curiosidad ni la capacidad de asombro.

Les recomendaría acercarse a colectivos donde se converse sobre sus inquietudes —semilleros, grupos de investigación, comunidades académicas— porque allí encontrarán apoyo, inspiración y oportunidades para crecer.

 

Cada paso se convierte en un recordatorio de que las mujeres en la ciencia avanzamos con pasión, convicción y un profundo deseo de transformar realidades. Ese compromiso nos impulsa a seguir, aun en los momentos más complejos.

 

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