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ADN POLI: Nuestra identidad, nuestra esencia

Hace 1 hora

Hay cosas que nos identifican y que, aunque no siempre las digamos en voz alta, se sienten en la manera en que hacemos nuestro trabajo, nos relacionamos con los demás y aportamos a la Institución. Eso es el ADN POLI.

El ADN POLI representa la esencia y la manera en que vivimos nuestra cultura organizacional en el día a día. Es ese sello que nos conecta con el propósito que tenemos como Institución: brindar más y mejores oportunidades a través de una formación integral, pertinente y de calidad, que transforma vidas y genera un impacto positivo en la sociedad Consulta nuestra misión aquí

Y ese propósito no se construye únicamente desde los espacios de aprendizaje. También se construye desde cada área, cada equipo y cada persona que hace parte del Poli. Desde la manera en que trabajamos, aprendemos, nos escuchamos y acompañamos a los demás.

Por eso, con el “ADN POLI: Nuestra identidad, nuestra esencia”, queremos acercarnos a todos los colaboradores para que conozcamos, apropiemos y, sobre todo, vivamos esos comportamientos que hacen parte de nuestra identidad.

¿Qué buscamos con el ADN POLI?

Buscamos promover una cultura compartida basada en nuestros valores, el trabajo colaborativo, el cuidado mutuo y el compromiso con la transformación de vidas a través de la educación.

Esto también significa mirar hacia adelante y preguntarnos qué Institución queremos seguir construyendo. Una Institución que, de acuerdo con nuestra visión a 2030, busca ser global, de alta calidad y sostenible, con un ecosistema educativo intergeneracional que garantice oportunidades de acceso, permanencia y graduación, y que ofrezca experiencias de aprendizaje innovadoras, multimodales y para toda la vida. Consulta nuestra visión aquí

Ese futuro no se construye solo. Se construye desde lo que hacemos hoy y desde la manera en que vivimos nuestra cultura. Ahí es donde el ADN POLI cobra sentido.

Cuatro pilares que nos conectan

Cada pilar del ADN POLI representa una forma de relacionarnos y de aportar, desde nuestro propio rol, a la construcción de la Institución que queremos.

1. Trabajo colaborativo

En el Poli, trabajar en equipo significa mucho más que repartir tareas. Es unir esfuerzos alrededor de un objetivo común y entender que cada persona tiene algo valioso que aportar.

Este pilar nos invita a valorar la diversidad de opiniones y a comunicarnos de manera abierta y respetuosa. También implica estar dispuestos a coordinar, ceder cuando sea necesario y apoyarnos para alcanzar mejores resultados. Porque cuando trabajamos juntos, las ideas crecen y los resultados también.

2. Desarrollo personal

El desarrollo personal es la oportunidad que tenemos como colaboradores para aprender, adquirir nuevas herramientas y avanzar hacia nuestras metas. Pero también es poder sentirnos realizados y orgullosos de lo que somos, dentro y fuera del Poli.

Este pilar nos recuerda que detrás de cada cargo hay una persona con intereses, capacidades, sueños y nuevos caminos por explorar. Cuando una persona crece, también crece la comunidad de la que hace parte.

3. Gestión transparente

La confianza se construye con hechos. Este pilar nos invita a mantener coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, actuar con criterios objetivos, participar de manera consciente y comunicar de forma abierta y clara.

Es un pilar que atraviesa nuestra cultura y nuestra manera de tomar decisiones. Porque hacer las cosas bien también significa explicar, escuchar y actuar con responsabilidad.

4. Intergeneracionalidad

Desde este pilar buscamos conectar los aportes, experiencias y conocimientos de todas las personas que hacen parte de la Institución. Es reconocer que cada generación tiene algo para compartir y que, cuando nos escuchamos y colaboramos, construimos una cultura más humana, cercana e innovadora.

Aquí tienen un lugar importante la escucha, el respeto, la mentoría recíproca y el acompañamiento. La idea es que todos podamos sentirnos vistos, escuchados y valorados en las diferentes etapas de nuestra vida y desarrollo.

El ADN POLI lo hacemos entre todos

Hablar de identidad también es hablar de pertenencia. Y sentirse parte del Poli no depende únicamente de un cargo, un área o una función.

Se construye en esos pequeños momentos que vivimos todos los días: cuando alguien nos escucha, cuando un equipo encuentra una solución, cuando compartimos lo que sabemos, cuando reconocemos el aporte de un compañero o cuando hacemos nuestro trabajo pensando en el impacto que tendrá en los demás.

También se construye cuando entendemos que nuestro trabajo, sin importar el rol que desempeñemos, hace parte de un propósito más grande: generar oportunidades, transformar vidas y aportar positivamente a la sociedad.

Por eso, el ADN POLI no está solamente en lo que comunicamos. También está en crear experiencias, conversaciones y vínculos que hagan que nuestra cultura organizacional se sienta de verdad.

Y si queremos llegar a ese Poli que imaginamos para 2030, necesitamos que esa visión se viva desde hoy, en nuestras decisiones, en nuestros equipos y en la forma en que nos relacionamos.

Porque el ADN POLI no es algo que solamente podamos leer o aprender. Es algo que vivimos, compartimos y dejamos en cada persona que hace parte de esta gran familia.

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