IX Encuentro Virtual - Cuento

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IX Encuentro Virtual - Ensayo

Gravedad Cero

No me refiero a la posición de nosotros, sino a la manera de cómo observamos las cosas, algo así como verlas desde atrás, sí, al revés puede ser, desde otro ángulo, como buscando el lado oscuro de la Luna. ¿Me entiendes? Sentémonos, ya comienza el concierto.

Un cuerpo inerte a la deriva en altamar, eso eres, flotando sobre una marea dominada por demonios del pasado, fantasmas que se niegan a continuar su travesía hacia el olvido. Muertos que toman el último aliento de aire para sumergirse en lo profundo de tu mente y no dejarse extinguir para siempre. Morimos no por la imposibilidad de volver a respirar sino por la ausencia de las palabras, nos intoxicamos al no poder hablar y asesinamos con cada segundo de silencio. ¿Me entiendes A? Amaba la forma en que me amabas aunque no sé qué sea amar. Eso lo he ido aprendiendo con los días. Me has ido mostrando que los apegos y desapegos no hacen parte de la razón de amar, son simplemente ataduras para ocultar el egoísmo propio que siempre está presente, el miedo a la soledad. All you need is love. Lo que llamas amor quizás sea una fuerza caótica que así como crea lo destruye todo sin previo aviso. Es ese mar sobre el que estás flotando, inerte. De tus manos recuerdo un par de huellas que se extendían casi de manera infinita, y aunque las llamaras líneas de la vida, estoy seguro que no eran más de dos cicatrices que dejan los recuerdos al intentar aferrarnos a ellos. Sueñas tan alto que algún día me llevaste con vos, a tu lado, de la mano, se veía todo tan diminuto. En un momento todo oscureció y perdimos rumbo, nos perdimos y ya nuestras manos no estaban juntas. Y ahí estaba yo: frente al lado oscuro de la Luna, perdido y solo, y con una gravedad cero. Hacía un frío enorme y no tenía café ni un cigarrillo para menguar la temperatura. ¿Me entiendes? Tu voz ya me es extraña y desconocida, hace tanto tiempo la escuché y estaba rota, era una voz ahogada por el llanto de las despedidas. Aquel día soltabas palabras inconclusas que no podía descifrar por el sonido de la marea, el barco se alejaba y el sonido del motor iba borrando el sabor de tu boca y el aroma de tus labios. El puerto se oscurecía poco a poco, la espera se hacía necesaria pero la vista se me nublaba, supongo que así se manifiesta la soledad: la incapacidad de ver a más de un metro.

Fue haber estado en trance por unas horas, la música te empaca en un cohete y cuando estás a kilómetros de distancia y en la total oscuridad, te arroja al vacío, quedas ahí suspendido viendo como pasa la vida cuadro a cuadro, cual proyección en 35 milímetros, en una gravedad cero. Hasta que la gente aplaude y vuelves a estar aquí a mi lado, tomándome la mano y sonriendo. ¿Me entiendes A?