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¿Qué tal el haber sido un Embajador por la Excelencia en Brasil?

Diego Santamaría   |    Sede Bogotá Sede Medellín

Existe una sola oportunidad para disfrutar al máximo la vida universitaria y todos los beneficios que esta te puede dar. Viajar a otro país como reconocimiento a tu desempeño académico es sin duda, una de las mejores experiencias que puedes vivir mientras avanzas en tu camino profesional.

En esta oportunidad, 80 estudiantes fueron seleccionados por su excelente rendimiento académico para viajar a una de las ciudades más cautivadoras de Latinoamérica, Río de Janeiro. Muchos de ellos apenas se conocían, pero sintieron desde el primer momento, que iba a ser una de sus mejores vivencias en el año y así fue. Hoy, a su regreso, llegaron muy motivados y quieren demostrar una vez más, que son los mejores y que no dejarán escapar otra oportunidad como esta.

¿Cómo fue el viaje?

La travesía comenzó el 21 de julio, día en que los primeros 45 Embajadores por la Excelencia estaban listos con sus maletas, cámaras y celulares para ingresar al avión y empezar a gritar: ¡Brasil Es Poli!. Sin duda alguna así fue y una vez estuvieron en el avión, el capitán anunció: “Le damos una cordial bienvenida a nuestros Embajadores por la excelencia del Politécnico Grancolombiano, quienes disfrutarán de Río de Janeiro por sus excelentes resultados”. Todos gritaron a unísono y los rostros llenos de una alegría reflejaban la emoción del momento, simplemente increíble.

El segundo grupo llegó el 25 de julio y de inmediato inundó con su energía la ciudad. Todo esto se apreció en La Escuela de Raza Negra de Capoeira que, con un Juga Bonito (danza de la capoeira), unió a los dos grupos despertando esa sensación de familia Poli, mientras los sonidos africanos pasaban por sus oídos y el corazón danzante latino bailaba al ritmo de tambores.

Si esto parece una locura, hay que imaginar la sorpresa al día siguiente, cuando llegaron a una ciudad atrapada por las montañas, la legendaria Angra Dos Reis. Frente a ella se ve el mar cauteloso que con embarcaciones de madera, hace de este el lugar ideal para vivir. La emoción sobresaltó a nuestros embajadores cuando se enteraron que una de esas embarcaciones los esperaba para atravesar las 365 islas que esa ciudad resguarda, un vehículo de dos pisos desde donde se apreció uno de los mejores paisajes nunca vistos, casi como una obra hecha por Dalí.

Creían que lo habían visto todo, pero mar adentro, a unos 10 km, el barco ancló y tuvieron la posibilidad de sumergirse a una profundidad de 8 metros. El mar estaba frío pero la aclimatación sucedió pronto y pudieron disfrutar al máximo de este momento junto a los peces bajo la embarcación. Al terminar el día, se apreció uno de los mejores atardeceres que Río da con miles de colores en el mar y en el cielo, el comienzo de luna nueva.

Agra Dos Reis

Después vino la visita al Cristo Redentor y Pan de Azúcar, dos destinos desde los que se disfrutó de la mejor vista panorámica de Río. Mientras el primero nos abrió sus brazos para ver toda la ciudad, el segundo nos mostraba sus costas y los aviones al pasar. Impresionados y sin dudarlo ni un segundo, nuestros Embajadores por la Excelencia tomaron fotografías una y otra vez para guardar este momento por siempre.

¿Y qué tal la comida?

Más de uno llegó con unos kilitos, porque los sabores de Brasil son la combinación de la gastronomía mundial con productos típicos de la región. La feijoada carioca, para algunos, fue definitivamente un manjar sobre todo por la combinación perfecta en textura y sabor; para otros, los bolinhos de bacalhau, croquetas típicas rellenas de carne, fueron uno de los favoritos. Los embajadores comieron lo que quisieron y disfrutaron cada momento ya que todos los restaurantes que visitaron, tenían servicio tipo Buffet. ¡Genial! ¿No?

Rodizio en Río

Más de uno no pudo pasar por alto las conversaciones con Andrés Motta y Juan José, quienes a través de dos charlas, hablaron sobre emprendimiento y las herramientas que las instituciones educativas brindan para construir un país  mejor. Juan José trabaja para la Universidad Pontificia Católica de Río y durante dos horas, compartió su experiencia transformando “una vida hecha para trabajar” a “una vida para disfrutar de lo que trabajas”. Andrés Motta por su parte, es locutor, presentador y emprendedor colombiano; con su trayectoria y su experticia, motivó a nuestros Embajadores por la Excelencia para descubrir ese verdadero propósito de vida guiado por la pasión, eligiendo el destino que cada uno desea seguir.

El viaje llegó a su fin y nuestros 80 grancolombianos volvieron al país para relatar todas sus experiencia. Ahora, esperaremos una nueva misión a un nuevo destino del que aún no hablaremos pero sabemos que será inolvidable. Esperemos que el próximos seas tú y te conviertas en el siguiente Embajador por la Excelencia.

Sociedad Cultura y Creatividad

11/Ago/2017

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